Ángel

"Me entretuve con las cenizas de sus cabellos en mis manos, mientras en sueños respiraba el aroma de cada rincón de su cuerpo... y mientras tanto ella apacible dejaba de respirar lenta, pausadamente y con el ultimo suspiro, sus senos se elevaron hasta el punto máximo y su vientre se sumió en el punto mínimo y yo ahí desnudo como ella, envuelto en su cuerpo... en su muerte... amada muerte"
Cristian Rueda

domingo, 30 de septiembre de 2007

CONCLUSIONES


"Vime junto al borde del triste valle, abismo de dolor
en que resuenan infinitos ayes, semejante a truenos.

El abismo era tan profundo, oscuro y nebuloso que en vano
fijaba mis ojos en su fondo, pues no distinguía cosa alguna...”

LA DIVINA COMEDIA
, canto: IV


Algunas cosas tienen que pasar.

Te levantas en las mañanas y vives un día cotidiano, desayunas y emprendes tu viaje a las labores matutinas, cumples con tus deberes, vives durante todo el día, todos los días.

!Vives?¡, algunas personas dicen sentirse vivas cuando salen de sus días matutinos de trabajo o hasta de descanso, cuando rompen con su rutina, rutina que cada uno de nosotros construye desde el primer día de su vida, por que así te enseñaron a construir tu vida, partiendo de modelos de vida matutina monótona, en medio de claustros sociales, en medio de una estructura que desconoces y te enseñan a manejar y hacer parte de ella; de esa forma creces buscando y enfocado en convertir la vida en un circulo vicioso de costumbres, costumbres o parámetros que estas obligado a seguir como modelos de comportamiento de una persona normal dentro de una estructura social de muros de concreto que es imposible romper; no por que no quieras, sino porque no te es permitido salir de esa cuadricula e intentar romperlos.

Si de repente quieres y logras salir de la estructura social, si tomas valor, respiras profundo, sales corriendo y te estrellas con aquel muro de concreto, te das cuenta que el muro era un simple espejismo que nadie ve, pero en el cual todos estamos encerrados, sólo tu lo viste en un momento de “locura” y decidiste romperlo.

Pero, ¿estas “loco” de verdad?. Si haces esto, todo el entorno, todas las personas que se mueven como hormigas dentro de los muros pensaran que eres “loco”; “loco” de receta psiquiatrica y encierro en el manicomio; pero tú que estas afuera, los miras y ves como parecen átomos encerrados, confinados a presión, en el espejismo de los muros que crea la “zoociedad” (según: Jaime Garzón), y preguntas por qué no se dan cuenta de su locura (por que esta si es locura de verdad).

¡Si miras en un centro de enfermos mentales (manicomio), nunca vas a ver a uno de ellos diciendo a otro que el tercero esta “loco”!

Continuamos formando nuestra vida basados en la estructura, estudiamos en los colegios de más alta calidad que nos forman como personas, “¡por que no sabemos nada de la vida!”, profesores de diversas ramas nos muestran como debe ser el comportamiento ante diversos eventos que se presentan a diario, como debemos relacionarnos, como debemos movernos y que palabras debemos usar para que todo esté bien.

Pero solo cuestionamos nuestra vida en el momento en que se presenta la muerte.

Cristian Rueda

viernes, 28 de septiembre de 2007

FUGA


Vas y vienes...
vas y vienes...
como la primavera...
como el solsticio de verano...
como los suicidas en la horca.


Vas y vienes...
vas y vienes...
como las caricias de los amantesen medio de la oscuridad...
como las hojas secas en una tarde de otoño...
Vas y vienes...

¿Pero?...
¿por que?...
¿por que no simplemente te quedas
y olvidas ese caminar!cansado ya¡
de no tener hogar donde termina y empieza,
solo horizontes cada vez más lejanos.
!!Ven¡¡...
!!quédate¡¡...
aquí esta el hogar de donde podemos emprender
nuestra fuga.

jueves, 27 de septiembre de 2007

CUENTEROS

BUCARAMANGA CIUDAD ENVUELTA ENPALABRA

Santander es una de las regiones con mayor tradición oral del país, rica en narraciones extraordinarias, llena de leyendas mezcladas con urbanización y sociedad, donde cada mañana y en cada esquina nace una nueva historia que muere con cada paso. Todas estas historias se extinguen en un país que sufre de muy mala memoria.
Un pequeño grupo de artistas que hacen de su lienzo los oídos del público, y su pincel la palabra, ese personaje sacado de las esquinas de los renglones de un viejo libro y puesto en un escenario; se empeña en no dejar morir aquellas viejas historias, las nuevas que crecen y las que sólo son producto de la imaginación y los sueños, y que nos recuerdan la memoria colectiva de nuestro país. Esos son los narradores orales o “cuenteros” como se les conoce cotidianamente, que se roban una sonrisa y no sólo las risas, por que uno ríe cuando le hacen cosquillas, pero sólo sonríe cuando sueña. Y en la ciudad de Bucaramanga se ha presentado este personaje hace ya más de 15 años, que se ha tomado los escenarios, las universidades, los parques y cada rincón de la ciudad.
En Bucaramanga, estos artistas han venido creciendo en medio de la cotidianidad de sus propias vidas, estudiantes universitarios y profesionales, gracias al público exquisito que la ciudad les brinda y a unos de los festivales de Narración Oral más importantes a nivel Iberoamericano, que les ofrece la posibilidad de conocer el movimiento artístico a nivel internacional y tener contacto directo con los más grandes representantes de este.
Los escenarios han crecido dentro de la ciudad, como lo son, la Universidad Industrial de Santander, la Concha Acústica, el parque de las Mejoras Públicas y el Festival Iberoamericano de Cuenteros “Abrapalabra”. Espacios donde la ciudad puede disfrutar de este arte y donde los narradores crecen diariamente y poco a poco, narradores como: Francisco “Pacho” Centeno, uno de los más importantes “cuenteros” del país, Juan Carlos Posada, Jorge Villamizar, Jairo Reatiga, Jhon Ardila y otros grandes exponentes de la “cuenteria”, que no están dispuestos a dejar sus historias a un lado, que viven gracias al recuerdo de sus cuentos en la memoria de su público.
Las historias continuarán, los cuentos nunca morirán y la voz de un hombre nunca se olvidara, por eso contamos cuentos, por eso nos hemos convertidos en artistas, para que nuestras palabras se las lleve el viento, se pierdan en los oídos y sean eternas en la memoria de nuestra ciudad.
Cristian Rueda